viernes, 8 de enero de 2010

Nueva sede para nuestra Asociación

En el transcurso de un acto celebrado esta misma mañana en la Sala Capitular del Ayuntamiento entre la Alcaldesa-Presidenta de Isla Cristina, Mª Luisa Faneca, y el Presidente de nuestrta Asociación, Vicente López, se firmó el acuerdo de cesión del local rotulado con el núero 1 de gobierno de la calle Lirios.
Se trata de uno de los locales recientementes cedidos por la empresa DAMAS al Ayuntamiento de Isla Cristina y que, tras una pequeña remodelación, han sido cedido a diferentes colectivos isleños.
Así, en el mismo acto también firmaron su respectivo convenio los representantes de la Asociación de Carnavaleros Isleños (A. C. I.) y de la Federación Isleña de Peñas y Asociaciones de Carnaval (F. I. P. A. C.).
Tas ello, se giró visita a las nuevas instalaciones de la calle Lirios.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Delcarado desierto el Premio "José Faneca"

La Asociación Cultural "El Laúd", encargada de otorgar dicho galardón, lo declara desierto en su edición de 2009.
Tal y como recogen las bases del Premio "José Faneca", creado por la Asociación Cultural "El Laúd" en el año 2006 para premiar la iniciativa privada en la restauración, rehabilitación y/o reconstrucción de edificios destacados de nuestra población, en su Junta General del mes de agosto, entre otros puntos, debía fallarse la edición del año en curso.
Tras barajar varias propuestas entre los presentes, se decidió declarar desierta la edición correspondiente a 2009 ya que no ha habido, a criterio de los miembros directivos de la Asociación, ningún edificio digno de que sus propietarios sean merecedores de recibir esta distinción.
Después de premiar en años anteriores edificios como los situados en la calle Mercado, n.º 8; calle Diego Pérez Pascual, n.º 12; el templo parroquial de Ntra. Sra. de los Doce Apóstoles, en La Redondela; y los altos de la calle del Carmen, n.º 8, es de lamentar que este año no se haya practicado ninguna intervención tendente a proteger y poner en valor nuestro patrimonio arquitectónico.

jueves, 9 de abril de 2009

Nueva actividad

El próximo jueves, día 16, a las 20'30 horas, en el Patio "San Francisco", tendrá lugar la entrega del Premio "José Faneca" a la iniciativa privada en la restauración, y a continuación se presentará el boletín ELD n.º 9 que, con diversos contenidos históricos, edita nuestra Asociación.

martes, 30 de diciembre de 2008

Coros, comparsas y murgas... la civilización del Carnaval, por Vicente López Márquez

Ramón Martínez, director y componente de "Los viajantes de la crema Sam", 1932 (fotografía cedida por Victoria E. Gómez Martínez)
Componentes de la agrupación "Los pollos pera", 1928 (fotografía cedida por Victoria E. Gómez Martínez)





Coro: Camareros neoyorkinos, 1934

En trabajos anteriores ha quedado demostrado fehacientemente que los Carnavales de Isla Cristina comenzaron a celebrarse desde la época fundacional de la ciudad. Consecuentemente, no ha resultado dificil demostrar el arraigo y la continuidad de estas celebraciones, en particular siguiendo la documenación municipal a través de los bandos y ordenanzas que se redactaron desde 1832 en que aparecen fechadas las primeras normas que se conservan hasta el primer tercio del siglo XX[1].

Aquellos Carnavales del Ochocientos eran todavía y en gran medida rituales primarios, en ocasiones violentos: los comportamientos desagradables obligaban a las autoridades a dictar normas para reprimirlas y a emitir bandos cada año recordando lo legislado. La burla tosca tocaba lo físico con prácticas tan arraigadas como el arrojo a los viandantes de aguas fecales y saquillos rellenos con polvos y materias fétidas. Aún a finales del siglo, la prensa de la capital publicaba esta “joya” referida a las celebraciones de Huelva[2]:

“Las fiestas del Carnaval, como todas aquellas diversiones que entra por medio el vino, y más éstas, que tienen por auxiliares la careta y el disfraz, son muy apropósito para las personas de temperamento excitable y ardiente, y sobre todo si no tienen por freno los principios de una sana educación y de una regular instrucción, y las gentes de mal vivir cometan todo tipo de desmanes...”.

Durante el último tercio del siglo XIX el Carnaval isleño experimentó una gran evolución, al mismo tiempo que comienzó a civilizarse, a refinarse: nació el Carnaval de Salón (los bailes de disfraces) y afloró el Carnaval de Teatro como espectáculo ofreciendo un espacio para la participación de agrupaciones musico-vocales bien estructuradas: Coros, Comparsas y Murgas dejaron a un lado a las arcaicas mojigangas. En esta etapa, el Carnaval se “europeíza”, le nace al amor por la música, por la belleza de los vestuarios, adora la originalidad y cultiva lo artístico de la expresión sin apartarse de lo genuino de las Carnestolendas, que es la fiesta de la Libertad.

Estos cambios se hacieron palpables ya en el año 1909 cuando el Ayuntamiento de Isla Cristina introdujo en el acostumbrado Bando de Carnaval[3] nuevas prohibiciones añadidas a las que se venían publicando desde años anteriores. Según lo anunciado quedaba prohibido lo siguiente:

Primero: el uso de todo disfraz indecoroso a los hombres que vistiendo de mujer, hagan alarde con su indumentaria y ademanes, de conceptos degradantes o contrarios a la dignidad el sexo.
Segundo: se prohíbe el uso de toda clase de armas u otros objetos que causen molestias o perjuicios al público.
Tercero: también se prohíbe arrojar aguas, harinas, cenizas o cualquier otro objeto con materias o sustancias que puedan causar molestias o daños; así como la venta de papelillos envueltos en cartuchos o en cualquier cuerpo duro.
Cuarto: queda prohibido en absoluto el uso de caretas dentro de las tabernas, cafés y establecimientos públicos, cuyos dueños serán responsables en primer término de la falta de cumplimiento de esta disposición, sin perjuicio de la en que incurra el infractor.
Quinto: se prohíben igualmente las canciones y bailes contrarios a los principios de la más severa moral.
Sexto: las comparsas y estudiantinas no podrán cantar más canciones, que las que expresamente autorice esta alcaldía, a cuyo fin los directores o encargados de aquéllas, quedan obligados a poner en conocimiento de mi autoridad por escrito y bajo firma, antes del día 21 del corriente, la letra de dichas canciones.
Lo verdaderamente novedoso de la norma radica en el punto sexto, donde se menciona por primera vez a las comparsas y estudiantinas, a sus directores, canciones y letras. Consecuencia inmediata de lo referido aparecen los primeros cancioneros impresos que se conservan: el más antiguo, de 1910, cantado por la comparsa “Los Héroes de la Campaña” y el segundo, del Carnaval de 1911, interpretado por “Los Faramallas del Día”.

En aquella altura del siglo, el Carnaval musical de Isla Cristina estaba muy consolidado. En febreo de 1911 el corresponsal isleño del periódico La Provinica enviaba una nota de prensa en la que decía: “Carnaval.- Hay mucha animación este año, viéndose ya las calles completamente invadidas de máscaras y comparsas, todas las noches. Se preparan los salones del Círculo La Unión y del Salón Victoria, para celebrar grandes bailes”.

En los primeros años del siglo aún era corriente la utilización del término “comparsa” para referirse de manera genérica a una agrupación musico-vocal, bien fuera de Carnaval o de campanilleros navideños; poco más o menos eso ocurría cuando se referían a una “estudiantina”. La documentación que hemos podido estudiar referida al Carnaval de Isla Cristina entre los años 1910 y 1936 diferencia el concepto de Coro, Comparsa, Murga y Cuarteto, sin que jamás aparezca escrito el término “chirigota”. Hay que hacer notar que la Chirigota, término propio de Cádiz, es una agrupación equivalente a la Murga del resto de Andalucía, con las diferencias propias de cada lugar y cada época. En Cádiz, la Comparsa actual nace con mucho atraso con respecto a la de Isla Cristina, pues fue en 1960 cuando el Jurado Oficial del concurso gaditado decidió excindir esta modalidad de la Chirigota debido al grado de afinación y calidad alcanzado por algunas agrupaciones, en particular por las que dirigía Paco Alba[4]. Al hilo de estas conclusiones conviene aclarar que el Carnaval de Isla Cristina nace de otra madre y transcurre por caminos distintos del gaditano; como ejemplo, a parte del propio léxico, basta recordad que en Cádiz no se celebra ni se tienen noticias del Entierro de la Sardina, celebración del Miércoles de Ceniza que tanta tradición tiene en Isla Cristina.

Sin embargo, sí existen elementos comunes a la Comparsa, la Murga y el Coro que trascienden fronteras y épocas. En todos los casos estas agrupaciones visten disfraz, se relacionan de manera directa con el contexto histórico, sus textos cantados o recitados se refieren a los hechos más notables acontecidos en su entorno y sus rasgos diferenciadores son la sátira y una manera predefinida de representación. Es un modo de expresión ligado al lenguaje popular con una vena de rebeldía y de romanticismo. Por sus letras pasean hechos y personajes conocidos hechos públicos en otros medios, destacando lo jocoso, lo insólito, procurando la hilaridad, sin dudar en mostrar lo más duro y la cruel crítica si llega el caso. La protesta de las letras es enérgica. La música que acompaña a los textos puede ser popular, original e inédita, pero siempre ajustada a códigos estrictos y regulados.

No nos detendremos en este trabajo para estudiar la evolución de las viejas agrupaciones carnavalescas de Isla Cristina hasta las formas actuales de representación: músicas, letras, indumentaria, escenografía, etc., puesto que forma parte del trabajo, parcialmente editado, que Francisco González Salgado nos ofreció hace unos años en su obra pionera “Carnaval de antaño”[5]. Sí conviene reseñar como muestra del nivel alcanzado por algunas agrupaciones de Isla Cristina la participación directa de profesionales de la música y artistas del escenario. Son destacables los casos de José Noya Frigolet, director de la Banda de Música creada en 1900 y de Francisco Cervantes de la Vega, profesor, organista de la iglesia y director de la Filarmónica Isleña fundada en 1916. Músicos instrumentistas como Benito Arroyo Márquez reforzaron la calidad musical del Carnaval con el empleo de violines, laudes, mandolinas y guitarras. El dominio de la escena teatral tampoco suponía ningún esfurezo para los carnavaleros de antaño, como ejemplo pondremos a Hilario Flores, gran letrista, que se convertiría en la década de 1920 en artista profesional y a Ramón Martínez, actor teatral que no decidió profesionalizarse. Algunos autores iletrados, no obstante, alcanzaron también gran notoriedad.

En la época que estamos tratando, la actuación de las agrupaciones en el marco de un teatro era tradicional desde el siglo XIX; no sabemos con exactitud cuando comenzó el concurso en forma de competición. En 1916 ya concursaron tres comparsas y dos murgas en el primitivo Salón Victoria. En 1923 de nuevo tenemos noticias del concurso de agrupaciones, con la participación este año del Coro “Marineros del Laya”, compuesto por cuarenta muchachos y seis muchachas. En 1928, la empresa del teatro Victoria, siguiendo la costumbre establecida anunció la celebración del concurso de agrupaciones indicando que podían “contender los pueblos comarcanos con los locales y ellos entre si”. Se fijaron dos premios; el primero consistente en el 25% de la entrada bruta y el segundo en el 15%. A la semana siguientes se ampliaba la información en la prensa, indicando que el concurso podían contener, como venía siendo costumbre, “Comparsas, Coros y Murgas”.[6] .

Los años más fértiles del Carnaval de Isla Cristina se sucedieron como consecuencia de la crisis sardinera sufrida entre 1928 y 1936. El desempleo proporcionaba el tiempo de ocio necesario y los isleños le ponían “al mal tiempo buena cara”. De manera más notable a partir de 1931, durante la II República, hasta la prohibición de 1937. Hasta el final de esta etapa se han podido constatar la participación de agrupaciones provenientes de Cádiz, Sevilla, Puerto de Santa María, Ayamonte, Lepe, Villablanca e incluso de Villa Real de San Antonio y La Fuzeta, en Portugal[7].
Como conclusión de este trabajo, añadimos a modo de aportación pionera, una relación de agrupaciones, con expresión de sus directores, letristas y músicos cuando la fuente documental lo recoge. Nos queda el convencimiento de que habrá que completar esta relación con los nuevos aportes que nos arrojen futuras investigaciones.

QUEDA PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN DE LAS FOTOGRAFÍAS Y DEL TEXTO, SALVO AUTORIZACIÓN EXPRESA Y SEAN CITADO AUTORES Y PROCEDENCIA
102 AGRUPACIONES MUSICALES DEL CARNAVAL DE ISLA CRISTINA (1910 -1936)

TÍTULO DE LA AGRUPACIÓN
MODALIDAD
AÑO

Los Héroes de la Campaña
Comparsa
1910

Los Faramallas del Día
Comparsa
1911

Los Niños de la Miga

1912
*
Coro de Apaches
Comparsa
1916

Los Aragoneses
Comparsa
1916

Los Bandidos
Comparsa
1916

Los Abollados
Murga
1916

Los Sablistas
Murga
1916

Coro de Trovadores
Comparsa
1917

(Título desconocido)
Sexteto
1918

Cow-boy Contrabandista
Comparsa
1918

Las Banderas Inglesa y Española
Comparsa
1918
*
Antigua España (Las Regiones Españolas)
Comparsa
1919

Los Gitanos

1920

Fantomas Zeta
Comparsa
1920

Noche y Día
Comparsa
1920
*
Bandoleros
Comparsa
1921

(Título desconocido)
Cuarteto
1921

Sotas de Oro

1922
*
El Tercio Extranjero
Comparsa
1922

Marineros del Laya
¿Coro?
1923

Estudiantina
Comparsa
1923

Las Amapolas

1923

Los Catalanes

1924
*
Los Imaginadores

1924
*
Patronos y Obreros
Murga
1925

Los Pinochos Musicales

1926
*
Los Curdas
Murga
1926
*
Los Nikolas

1926
*
Los Camareros
Murga
1927

Los Jugadores de Tenis
Comparsa
1927
*
Los Profesores
Murga
1927
*
Los Paragüeros
Murga
1927
*
Los Cesantes
Comparsa
1927
*
Los Pollos Peras

1928

Los Descubridores del Nuevo Mundo

1928

Emigrantes del Imperio Chino

1928

Los Abstemios

1928

Los Rábanos
Agrupación de calle, fuera de concurso
1928

Los Legionarios
Agrupación de calle, fuera de concurso
1928

Los Cubanos
Agrupación de calle, fuera de concurso
1928

Los Gitanos
Agrupación de calle, fuera de concurso
1928

Los Flits
Coro
1929

Ganaderos de Concha y Sierra
Comparsa
1929

Los Piratas
Comparsa
1929
*
Los Panaderos
Murga
1929
*
Los Zapateros Remendones
Murga
1930
*
Los Panchitos
Murga
1930

Soldados Griegos

1930

La Exposición de Sevilla
Coro
1930

Los Gitanos Cordobeses

1930

Los Barberos
Murga
1931

Los Vascos
Coro
1931

Los Gauchos
Coro
1931

Los Afeminados Flamencos
Coro
1931

Los Esclavos del Trabajo
Comparsa
1931

Aragoneses
Comparsa
1931

Los Fenicios
Murga
1931
*
Loa Traperos
Murga
1931
*
Los Negritos
Murga
1931
*
Los Japoneses
Murga
1931
*
Los Gutiérrez
Coro Mixto
1932

Los Harolds (Gafitas)
Coro
1932

Hijos del Sol
Coro
1932

El Empastre “Musical”
Coro
1932

Los Niños Llorones
Murga
1932

Los “Botones” Modernos
Murga
1932

Los Marineros ¿Puerto Santa María?
Comparsa
1932

Los Mártires de la Libertad

1932
*
Los Viajantes de la Crema Sam
Murga
1932
*
Los Negros de la Pantalla

1932
*
Los Representantes de Nestlé
Murga
1933

Los Faquires
Murga
1933

Juventud Republicana
Murga
1933

Escuela Moderna
Coro
1933

Unidad de Pollitos

1933

Guardias Montaraces
Coro
1933

Los Idealistas
Coro
1933

El Signo del Zorro
Coro
1933

Los Lilas del “Yo-yo”

1933

Turistas Ingleses

1933

Tuna Cubana

1933

Las Avispas

1934

Los Pocholos
Murga
1934

Los Botones Americanos
Coro
1934

Murga Moderna
¿Murga?
1934

Camareros Neoyorquinos
Coro
1934

Los Huérfanos de Asturias

1935

Coro de Boy
Comparsa
1935

Los Caprichosos
Murga
1935

Los Viajantes

1935

Los Practicantes

1935

Los Cosacos
Coro
1935

Los Marinos Yanquis
Murga
1935
*
Los Tontos
Murga
1935
*
Los Niños de la Escuela
Grupo Infantil
1935
*
Los Argentinos
Coro
1936

Los Representantes de El Metrol
Coro
1936

Los Castizos Sevillanos
¿Coro?
1936

Los Pichis
Murga
1936

Los Chulillos Gaditanos
Coro
1936

Los Caricatos Flamencos
Murga
1936
FUENTES: Archivo Municipal de Isla Cristina – Cancioneros Leg. 719 y Fondo Polo: Cancioneros, Periódicos La Higuerita, Argos, El Atlántico y el Alcatraz. Las agrupaciones señaladas con un asterisco provienen del libro “Carnavales de Isla Cristina”, de José Biedma Viso. Las fuentes no son citadas por el autor.


Notas:
[1] LÓPEZ MÁRQUEZ, Vicente; “El Carnaval de Isla Cristina en el siglo XIX”, en el periódico La Higuerita del 1 de enero de 1999.
[2] Periódico La Provincia del 28 de febrero de 1895.
[3] AMIC, legajos 46 al 55 y 719 al 722.
[4] CUADRADO, Ubaldo y BARBOSA, Felipe; El Carnaval de Cádiz. Origen y evolución: Siglos XVI-XIX”; de. Publicaciones del Sur; Cádiz, 1999.
[5] GONZÁLEZ SALGADO, Francisco; Libreto y Grabación sonora titulada “Carnaval de Antaño – Antología del Carnaval de Isla Cristina (1922-1936)”; Isla Cristina, 2000.
[6] Semanario La Higuerita, números publicados entre el 23 de enero de 1928 y el 20 de febreo siguiente.
[7] La presencia masiva de temporeros portugueses en Andalucía occidental durante el último tercio del siglo XIX pudo provocar la importación de las costumbres carnavalescas en el Algarve.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Fotografías aéreas de Isla Cristina






Gracias a la colaboración de dos de nuestros Socios Protectores, la Mancomunidad de Islantilla y Antonio Cárdenas Rojas, podemos ofrecer a nuestros lectores estas fotografías aéreas, recien tomadas dentro de un nuevo proyecto de la Mancomunidad.












viernes, 14 de noviembre de 2008


Durante los días 13 y 14 de noviembre pudimos disfrutar de la visita que don David Jou Andreu y su esposa, doña María Dolores Mirabent, giraron a Isla Cristina procedente de la ciudad hermana de Sitges.
El señor Jou es el conocido historiador autor del libro “Catalanes en Isla Cristina”, entre otras publicaciones y su esposa fue durante cincuenta años la Directora de la Biblioteca Municipal de Sitges, población de donde ambos son naturales.
Jou Andreu aprovechó esta visita a Isla Cristina para llevar a cabo algunas consultas en nuestro Archivo Municipal, en particular, sobre el rastro de Cristóbal Romeu Cassañes y Buenaventura Pascual Catalá, ambos nacidos en Sitges que llegaron a ser importantes industriales y alcaldes de Isla Cristina durante el siglo XIX.
En la referida visita a nuestra ciudad, David Jou Andreu entró en contacto con nuestro Concejal de Cultura, José Antonio López y con el Técnico de Cultura, Francisco José Zamudio, tras ser presentados por los miembros de la Asociación El Laúd con quienes había acordado la cita en Isla Cristina.
Tras disfrutar de un almuerzo y de las luminosas vistas del popular restaurante “Casa Pepín”, David y María Dolores emprendieron viaje de regreso a Cataluña.

martes, 11 de noviembre de 2008

El primer alcalde negro de España fue elegido en Isla Cristina


Al hilo de la noticia de la elección del Barack Obama como nuevo presidente de los Estados Unidos, la prensa española se está haciendo eco de las manifestaciones de Juan Antonio de la Morena Doca, quien se considera el primer alcalde negro de España. La cuestión es que Sr. de la Morena, alcalde de Villamantilla (Madrid), no es el primer alcalde negro y extranjero de España.

En las elecciones municipales del 3 de abril del año 1979 fue elegido en Isla Cristina, provincia de Huelva, el primer alcalde negro y extranjero de toda la historia de la democracia en España: Héctor Julio Castillo Figueroa. El señor Castillo se presentaba en la lista de Unión de Centro Democrático (UCD), que fue la que obtuvo mayor número de votos, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta. Desde su toma de posesión como Alcalde-Presidente del ayuntamiento de Isla Cristina el 19 de abril de 1979 hasta agotar la legislatura en el mismo mes del año 1983 no hubo ningún hecho destacable relacionado con su singularidad.

Aquel acontecimiento, que marcó un hito en la historia de España, fue recogido por la prensa y divulgado ampliamente para toda América a través del programa de televisión “300 Millones”, que presentaba José Domingo Castaño. Poco después las poblaciones de La Romana e Isla Cristina firmaron el acuerdo para su hermanamiento,

Héctor Julio Castillo Figueroa es natural de la ciudad de La Romana, en la República Dominicana. Llegó a Isla Cristina para ejercer su profesión de médico en el Centro de Salud, abriendo también consulta privada en su domicilio. El trato con sus pacientes le granjeó la simpatía y la confianza del pueblo de Isla Cristina, dónde vive todavía.


Isla Cristina es una población que hoy supera los 20.000 habitantes situada en el estuario del río Guardiana, a diez kilómetros de la frontera con Portugal. Su población, de carácter cordial, abierto y tolerante, como es propio de los puertos de mar, lleva con orgullo haber elegido democráticamente hace treinta años a un ciudadano extranjero y de color para que les gobernase.

Lo que los estadounidenses han logrado ahora, lo superamos en España, en Isla Cristina, hace casi treinta años.


Vicente López Márquez