jueves, 23 de octubre de 2008

Conferencias de Antonio L. López Martínez y Mª Antonia Peña Guerrero


En el día de ayer asistimos a las primeras de las conferencias programadas en estas II Jornadas de Historia de Isla Cristina.
Pedro Romero, Tesorero de la Asociación, fue el encargado de hacer las presentaciones de los ponentes.

Inauguró, científicamente hablando, las Jornadas don Antonio Luis López Martínez, doctor en Historia y profesor del área de Historia Económica de la Universidad de Sevilla, recientemente jubilado, quien nos desgranó los sinsabores sufridos por los isleños en la epidemia colérica de 1885, donde la población transeunte de portugueses, tan numerosa, fue la más afectada, tanto en los focos de Isla Canela, Punta del Caimán y Playa del Berdigón como en el propio núcleo de Isla Cristina. Destacó el arrojo del entonces secretario del Ayuntamiento, don Juan Prieto Díaz, quien tuvo que hacerse cargo del pueblo al abandonarlo las autoridades políticas, y fue él quien con ayuda de los doctores Sáenz Magón, de Vera López y Emilio García de Vinuesa, montaron todo un dispositivo bastante efectivo, con la creación de hospitales y lazaretos, para contener dicha enfermedad.

En segundo lugar, doña Mª Antonia Peña Guerrero, doctora en Historia y profesora titular del área de Historia Contemporánea de la Universidad de Huelva, la que nos situó en la Isla Cristina del último cuarto del siglo XIX y del primero del siglo XX, destacando las formas políticas de la época que entretejieron complicadas redes clientelares entre liberales y conservadores que, en el caso concreto de Isla Cristina, dieron lugar a una acusada endogamia entre la elite política y la burguesa, que al fin y al cabo fue la misma, alrededor de una serie de apellidos repetitivos: Zarandieta, Mirabent, Casanova, Soler, y Romeu, destacando su poca preocupación por la política supraprovincial al actuar en este caso como enlace directo con Madrid don Serafín Romeu Fages, luego conde de Barbate, primo hermano del político isleño más destacado de la época, Román Pérez Romeu, así como el diputado onubense José Tejero y G. de Vizcaíno.